Crear un relato de nuestro destino apoyados en nuestra gastronómica es la mejor forma de conocer el destino, aprovechar la conexión entre cultura y gastronomía.
El ambiente de los establecimientos gastronómicos influyen en la experiencia del cliente. La administración debe invertir en la mejora de los espacios del patrimonio gastronómico (museos temáticos, mercados, señalética, etc.). A nivel privado hay que potenciar y adecuar la oferta de equipamientos hoteleros y hosteleros.
La cultura gastronómica, el patrimonio culinario es un motivo para que los visitantes puedan descubrir a fondo Andalucía. Recuperar recetas y potenciar los productos locales para conseguir una oferta gastronómica atractiva y muy unida a la cultura del territorio.
Como en cualquier segmento del turismo, la formación de profesionales es clave para poder alcanzar la plena satisfacción de los clientes que visitan nuestra región. La profesionalización de nuestro sector será base del éxito del turismo gastronómico en el destino.
Creamos servicios diferentes y experienciales utilizando como herramienta principal los productos y técnicas locales, impulsando el consumo de productos de proximidad, generando más empleo y beneficios que se distribuyen por el territorio andaluz.
La participación pública y privada deben desarrollar conjuntamente un plan estratégico de turismo gastronómico en nuestra región dando cabida a los agentes principales del nuestro turismo, gastronómica, a los responsables políticos, a las asociaciones del sector, técnicos, la ciudadanía, etc.
Apostar por certámenes, ferias y eventos de productos gastronómico especializados es un gran atractivo para atraer a nuevos visitantes a nuestra región. Es una herramienta que ayuda a desestacionalizar la actividad turística pues este tipo de eventos se puede organizar cualquier época del año.
Desde el sector primario hasta el sector de servicios que tienen directo contacto con los clientes, necesitamos implicar a todos los agentes de la cadena de valor. Tan importante como lo anterior es fomentar la cultura local y gastronómica entre los ciudadanos para que valoren el turismo gastronómico y sean parte importante en la cadena de atención a los visitantes.
Convertir los productos gastronómicos en servicios memorables y diferentes para que se puedan mantener los mercados existentes y el visitante vuelva a nuestro destino para descubrir estos nuevos productos más especializados.
Apostar por un turismo que genere mayor ingreso y cause menor impacto como es el turismo gastronómico, debe ser una de las apuestas de nuestro destino turistíco.