La provincia de Jaén reúne en su variada geografía, la belleza de su paisaje natural y la monumentalidad de pueblos y ciudades que conservan viva la memoria de un pasado esplendoroso. Desde la antigüedad ha tenido un destacado papel histórico, como así evidencian los importantes vestigios iberos, romanos y visigodos. La batalla de las Navas de Tolosa, acaecida en sus tierras en 1212, puso las bases que acabarían con el dominio musulmán.
Tierra extensa y apacible donde el olivar abarca el horizonte. Y entre los olivos y la exuberante vegetación de sus parques naturales, impresionantes muestras de arte íbero, iglesias, catedrales, palacios y castillos de factura gótica, renacentista o barroca. Jaén, tierra del buen aceite, paraíso soñado para quien se adentra en el sur cruzando Despeñaperros.
La provincia de Jaén ha tenido, desde la antigüedad, un destacado papel histórico. Se conservan importantes vestigios de los colonizadores fenicios, griegos y cartagineses. La batalla de las Navas de Tolosa en 1212 acabó con cinco siglos de dominio musulmán. El reino de Jaén se convierte en un importante enclave estratégico fronterizo con el reino de Granada. A partir del siglo XVI la provincia vive un periodo de decadencia. En 1808, vuelve a recuperar su protagonismo histórico derrotando a Napoleón en la batalla de Bailén. Tras la guerra civil, se produce una honda depresión y en los años 60 el despegue industrial de Linares y La Carolina, representan un gran impulso económico para la provincia. Úbeda y Baeza con su pujanza cultural y el auge de la industria del aceite de oliva ofrecen buenas perspectivas de desarrollo.
El perfil orográfico de la provincia de Jaén, en el que se alternan comarcas de Campiñas de terrenos llanos y suaves, zonas de lomas y abruptas y escarpadas sierras, ofrece un paisaje de impresionante belleza natural, en el que el olivar ocupa 2/3 de las tierras de cultivo. En las zonas de sierra, de rica y variada fauna, la vegetación mediterránea luce en todo su esplendor.
La provincia de Jaén es la puerta de Andalucía, situada al noreste de la comunidad autónoma andaluza, justamente en la cabecera del río Guadalquivir, a caballo entre Sierra Morena y las Cordilleras Béticas. Su extensión es de 13.496,09 km2, limitando al norte con la provincia de Ciudad Real, con Córdoba al oeste, con Granada al sur y al este con Albacete. La capital de la provincia es la ciudad de Jaén.
Históricamente algunos de sus preparaciones encuentran su origen en la cocina andalusí del periodo medioevo, así como en las preparaciones culinarias pastoriles típicas en norte y este de la provincia. El ingrediente principal, debido a la producción olivarera, corresponde al aceite de oliva. Los orígenes de la cocina jiennense se remontan a la cocina hispanorromana, donde se estableció el ingrediente del aceite de oliva como producción agraria. Durante el periodo andalusí recibió poderosas influencias del califato de Córdoba hasta el establecimiento de la taifa de Jaén. Esto hizo que la zona tuviera poderosas influencias de la cocina andalusí durante un periodo de cinco siglos.El poeta gastrónomo sevillano del siglo XVI Baltasar de Alcázar ya hace mención de las cacterísticas de la cocina jienense. En su poema hace mención a diversos ingredientes como son las ensaladas y aceitunas moradillas, las morcillas con piñones, etc.
Las migas (tanto de pan como de harina) son muy populares, un ejemplo son las migas serranas acompañadas con rábanos, melón o chocolate. La preparación de algunas salsas como el ajo atao, es frecuente en algunas zonas de norte de la provincia. Es el ingrediente más habitual en la cocina jiennense proviene de las huertas y campos de la provincia. Muchas de ellas paricipan en los gazpachos diversos. Entre ellos cabe destacar el ajilimojili, el rin-ran, la alboronía de berenjenas (similar al pisto manchego), la popularísima pipirrana. Se encuentran las espinacas al estilo de Jaén (aderezadas con pimientos secos y picatostes). Es popular el ajoblanco (servido con pasas), el arroz caldoso con pescado, el gazpachuelo de espárragos verdes, y el salmorejo propio de Jaén. De la misma forma se realizan encurtidos como las alcaparras y los alcaparrones. Los pimientos se suelen secar y algunos de ellos poseen aplicación habitual en la cocina: un caso es pimiento choricero. Las preparaciones de ensaladas como puede ser la ensalada de alcauciles (elaborada con el cogollo del arcarcil -alcaucil-).
Las legumbres participan en los cocidos, famosos son los potajes de acelgas y espinacas. Es habitual el potaje de habas (habas "cascás" "cascadas"), las judías con perdiz, los potajes de garbanzos con acelgas y espinacas, el potaje de habas secas con berenjenas, el potaje carmelitano, el potaje con panecillos. Entre los arroces es popular el arroz de Jaén, de influencia sureña se tiene también el curioso arroz cortijero. Dentro de los cereales se tienen unas preparaciones de pan denominadas ochíos que se elaboran en diferentes formas a lo largo de la provincia los cucharros que es un canto de pan con aceite y pimentón, que es acompañado con las tradicionales aceitunas aliñadas, habas, rábanos, bacalao, morcilla en caldera (que es una morcilla sin tripa que generalmente se sirve frita), más de chorizo...
Las regiones montañosas poseen diversas platos de carne de caza mayor. En muchos municipios la matanza del cerdo deja numerosas preparaciones de embutidos específicos como la morcilla de Jaén, morcilla blanca, el relleno de Carnaval, el picadillo (un jigote de jamón, patatas, ajo, perejil), los andrajos. En algunos casos el "picadillo" antes de ser embutido se sirve en lo que se suele denominar "angelillos". Un ejemplo es el salpicón. "Los platos de cordero son habituales en el norte de la provincia. Es habitual el choto al ajo cabañil, así como el cabrito asado. De influencia de la cocina de córdoba se tienen los flamenquines de jamón enrollado. Los platos de aves poseen a la perdiz y a la codorniz como su protagonista, como la ensalada de perdiz a la baezana, la perdiz escabechada, etc. La carne de caza preparada como el pastel de ciervo con salsa agridulce. La matanza del cerdo deja abundantes platos y preparaciones, una de las más populares es la morcilla de Jaén.
Los pescados implicados como ingredientes de la cocina jienense, al ser de interior, corresponden a escabeches y salazones. Entre los pescados de río se tiene la trucha de los ríos de Jaén elaborada con mantequilla, trozos de jamón con tocino, perejil, vino blanco y sal.
Jaén es tierra de olivares, y no es de extrañar que sea frecuente ver en los platos, tanto el aceite de oliva, como las aceitunas de mesa aliñadas de diversas formas. Son famosos los patés de aceitunas. Es una de las zonas españolas de mayor producción olivarera. Existen diversas denominaciones de origen jienenses como Jaén Sierra Sur, Sierra Mágina, Sierra de Cazorla, Sierra de Segura. El aceite participa en algunas especialidades como el hoyos (pan y aceite). El denominado "hoyo aceitunero" se prepara sacando la miga del pan de un pan redondo y a continuación se le añade un generoso chorreón de aceite de oliva, y a veces tomate. Este sencillo manjar se acompaña en Jaén de aceitunas, bacalao y rábanos.
La repostería jiennense posee los mismos elementos reposteros de la cocina andaluza, es decir mantecados, pestiños (denominados gusanillos), dulces de almendra, roscos, con y sin vino, los alfajores. La repostería de las Madres Trinitarias de Martos, entre la que sobresale la costrada. Propios de Semana Santa son los "panetes de bacalao" y el "arroz dulce"
Un paisaje único en el mundo, con un bosque “humanizado” de más de 60 millones de olivos en la tierra líder en la producción de aceite de oliva de máxima calidad, es el mejor destino para practicar el oleoturismo en estado puro. Podrás disfrutar nuestra variada oferta turística relacionada con el olivar y el aceite: museos, almazaras visitables, restaurantes especializados, alojamientos rurales, cortijos, fiestas, degustaciones, catas o spas del aceite. Un recorrido por la esencia de la cultura del olivo que sólo en Jaén podrás disfrutar en su plenitud. Una experiencia que no te dejará indiferente en el territorio cuyos aceites más reconocimientos internacionales acaparan.
Jaén es el pulmón verde de España, la mayor extensión de espacios naturales protegidos en España, con cuatro parques naturales: Despeñaperros, Sierra de Andújar, Sierra Mágina y Sierras de Cazorla Segura y Las Villas, el segundo más grande de Europa. Un paraíso para el turismo de aventura y de naturaleza. En el corazón del mayor bosque del sur de Europa se encuentra la ruta senderista circular más larga del sur de Europa.
La herencia patrimonial de una encrucijada decisiva en la historia europea: Úbeda y Baeza, Patrimonio de la Humanidad, encabezan una muestra sin par de arquitectura renacentista por toda la provincia. El principal asiento de los íberos, una mítica cultura peninsular; el territorio que vivió tres batallas memorables que cambiaron el rumbo de la historia (Baécula, Navas de Tolosa y Bailén) alberga la mayor concentración de castillos de Europa. Dieciocho conjuntos históricos y un conjunto de cuevas rupestres declarado Patrimonio de la Humanidad.
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